lunes, 2 de marzo de 2009

MARCHA LENTA

La última vez que se escucho el aire al pasar fue tras el chasquido de los dedos que mandaron a desaparecer la quietud de la noche. Busco asilo en cada rincon hasta que cayo bajo la mirada de los entes y sus lamentos.
Se escucho un deseo al aire, una risa extinta, un abrazo traidor, un discurso antiguo, un mendigo pedir de alimento; una tienda con el nombre perfecto...
Tras el continuar de los pasos; callar por siempre a observar los rostros que caen poco a poco. Una furia oculta pero que no se desgarra sino hasta que cae la primera gota de aquella interminable lluvia; esa lluvia que nos hace ver ajenos e indefensos, y que lava la pureza que aun pudiese quedar y nos contamina con el entorno.
Sangra poco a poco la nariz; se abren las heridas, y se pierde el ritmo que mantiene esta vida como tal. Se arrepienten las ideas de ser tantas veces imaginadas y pocas entregadas. Los sueños corren desorientados tras no visitar el lecho desde hace mas de tres lunas. Se cae la mirada; y se torna la marcha lenta.
Enciende un cigarro maltrecho; se escapa un suspiro sin destino, huye la mirada hacia las nubes que aun dibujan rostros, y se recuerda que no es Lunes esta vez.

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